(Helena)
He
llegado a Valencia y ¿cómo no?, hacía sol espléndido a pesar de algo de humedad
característica levantina. La residencia está a cinco minutos de la facultad y llena
de novatos hablando de los veteranos y las probables novatadas. Cuando
llegué a mi nuevo cuarto, soso, y apagado, deshice mi maleta y conocí a Joanna,
la compañera de habitación que también irá a mi clase de medicina, y Pablo su
ex. En el avión me dio por escribir otra vez, porque es automático; cojo un
tren, un avión, un bus y me dan ganas de escribir aunque sea en las notas del Iphone. Es preferible, así la gente se piensa que estás como todo el mundo en
el whatts y evitas que en el andén, el de al lado te mire raro o intente leer
lo que escribes misteriosamente en una libreta. Intentaba ver por la ventanilla
opaca y ovalada del avión pero al ser infructífero, inquieta, busqué primero un boli y papel pero el bolso era un pozo sin fondo y acabé optando por el "notes" del iPhone…
…”Con quince
años te piden saber lo que quieres hacer con tu vida y pocos lo saben. Una de
las principales y más importantes enseñanzas que se me han transmitido, es que
crea en mis sueños. Hasta los diez años no entendí lo que quería decir y creo que
nunca lo entenderé al 100%. Me acostaba intentando descifrar el
sentido. Con solo cinco años pensaba que se refería a creer en los sueños que
se tienen por la noche. Por eso, y por parecerme a la bella durmiente, forzaba el
sueño hasta las doce del mediodía los sábados. Así crecía más centímetros y
soñaba más en lo que poder "creer". Sería más alta y tendría más fe
todo a una, solo con dormir. Pasaron diez años y más o menos
entendí el verdadero significado. Sin embargo, a los quince como he dicho, aun
no sabía cuál de todos era "mi sueño". Me gustaba aprender, leer, las ciencias, la música, el baile, las letras...y no había cosa que me desinteresara. Sigue el bordado que hizo mi madre en mi tierna
infancia enmarcado y colgado en mi habitación. Pone "Believe in your
dreams". Dos angelitos de escayola pintada a mano con delicadeza por mi
padre, amparan cada esquina superior del marco de este. Así...con paredes rosas
y una frase inspiradora como tal, angelitos y una ventana arqueada... Así, con
ese aire de dulce inocencia lleva el cuarto desde aquellos días, hasta día de
hoy, que con diez y siete años lo dejo atrás en Lóndres. Volveré para navidad
aunque tenga exámenes en enero.
Me
despedí de mama y papa en la estación. Subí al avión y veía como mi madre
lloraba, y mi padre tenía los ojos caídos. A veces se deciden cosas sin saber
muy bien el porqué, pero tenían que ser. Por intuición. A veces hay que cerrar
una puerta para abrir otras. Personas pragmáticas dicen que todo no se puede
tener y que por eso hay que ponerse límites, escoger una sola meta. Otras que
todo cuanto uno se propone es posible. Ante todo, creo que "no hay mal que
por bien no venga", (como dice mi abuela). Luego, en ciertas ocasiones de
retrospección me pregunto... ¿qué habría pasado si? Pero confió en que fué la
mejor alternativa y no me arrepiento.

Voy a estudiar los próximos años en la misma avenida en la que estudió mi madre, por lo que hoy para ambientarme, he recorrido sus jardines, disfrutando del paseo. Vamos trazando esa red de caminos que unos
llaman destino. Si existe el susodicho o no, no estoy segura pero estoy empezando a tomar el rumbo de mi juventud. Trazando lineas libres. No tengo
motivos para estar triste.”
Enviado desde mi iPhone
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