Procuro meditar y calmar la mente. Procuro limpiarla de todos esos mensajes banales que me bombardean del entorno. Procuro no mirar la publicidad de los carteles, la ropa y la delgadez de la modelo...No sirve de nada compararse aunque sea un vicio por costumbre de la sociedad. Procuro no pensar en Roberto, ni recordar el reportaje de fotos para Hollister que acaban de subir de él a la red social. También, infructuosamente procuro no dar vueltas el sueño de anoche en el que Roberto me pedía salir formalmente. Sucedía en un supermercado y el no parecía él, sino su hermano mayor. En mis sueños curiosamente aparece moreno y gordo, lo cual son el opuesto a su verdadera apariencia. Me encontraba yo con mi carro junto a las Coca-colas cuando nos topamos y pusimos a hablar de nuestras vidas. Al final del supermercado había un absurdo banquete de boda del que nos habíamos escaqueado pasando por debajo de las mesas, como niños. Mirándome a los ojos tras intercambiar una palabras insulsas, se acercó para besarme y yo al borde de sucumbir, apartaba la cara una y otra vez, con la cintura rodeada por su brazo y le repetía: “No puedo hacer esto, no puedo.” Entonces desperté sin entenderme y dándome coraje mi reacción. Ojalá, tan solo ojalá me pidiera salir con la dulzura de ese sueño en la vida real.Vuelvo a ponerme a escribir (táctica no demasiado acertada para meditar) mientras espero al tren de las 07:15 para ir a la Universidad, en este frió banco de metal. El amanecer de hoy es puro fuego en el horizonte, incendiando todas las nubes con un integrísimo naranja que como fondo realza el negro perfil de arboles escuálidos y desnudos de casi otoño. Los campos de naranjas y las catenarias sobre las vías, todas componen un cuadro matinal con encanto cotidiano.Cuando luego llegue a las 08:00 a clase espero que siga allí mi sitio en quinta fila. Me gusta la gente que está entorno a ella, siempre sonríen de vuelta cuando llego diciendo “buenos días”. La fila está a la distancia óptima del profesor y también se sienta Joanna, la chica de la residencia que me cae bien. Delante está Guido con su carisma.En la noche de la primera fiesta, aun recuerdo como durante unos instantes me buscó con su mirada y luego nos perdimos en la abastecida cola para los cubatas. Más tarde vendría el incómodo suceso en la sala de disección, y dado que nuestros acercamientos han sido tan torpes, aunque quiera ser su amiga, me intimida. No en el sentido de darme miedo, sino, simplemente de sacar mi lado tímido, que aunque camuflado, existe. Se manifiesta aparentando que no me interesa pero, constantemente tengo curiosidad. Quizás es algo de su mirada profunda. Sus genes Italianos se asoman en su gracioso pelo negro desenfadado, y su anguloso corte de cara.Acabo de subir al metro y miro las caras de todos. ¿Qué estará rumiando el de al lado? Descarto a los que duermen con la frente vibrando contra la pared del vagón. Somos muchos de pie y la mayoría no son estudiantes universitarios sino adultos. Hay un grupo de mi edad que acaban de señalar mi gorro. No hay casi nadie que tenga arrugas de felicidad que superen a las otras en este vagón. Espero que en el vagón adyacente sí. Por lo general parece que los cocos humanos se mantienen en "modo economía" activado hasta que cobran la necesidad de encenderse. Mientras tanto, confusiones laberínticas, caos, pensamientos ordinarios, “run runes”,cotilleos a través de pantallas adictivas… ocupan el cerebro. Eso parece. ¿Quién de todos no quiere evadirse? Unos duermen, otros están abducidos buscando más información que les embote los sesos, sea por medio de hojas de apuntes o las pantallas. No hay ninguno enamorado. Ni uno. Antes, veo miedo. Supongo que la excepción a esta regla son los cinco de al lado que señalaron mi gorro. Ahora se ríen de zanahorias y de un vídeo. En fin, ya oigo la voz robótica decir: “Próxima parada Facultats”.Enviado desde mi iPhone.
Dos vidas, un mismo recipiente…cruces en escaleras, miradas secretas… Sus caras mienten, los diarios no. Muros de tensiones, habitaciones de terciopelo, pasadizos inesperados, torres de mentiras, puertas de piedra, grandiosas fachadas… en definitiva: Blasco Ibáñez 15
Helena 20 Septiembre
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