24 de Septiembre - Guido

Cuando he ido al centro de estudios musicales universitarios a informarme sobre un concierto benéfico, me he topado con una grata sorpresa: una dulce y aterciopelada voz se extendía por los pasillos,  interpretando un pequeño fragmento  de "Los Miserables". No me pude resistir, e inmediatamente busqué a la dueña de aquel portento de la naturaleza, práctica y técnica unidas en perfecta armonía. Cuando conseguí seguir el sinuoso rastro de eco y reverberación con el que los pasillos torturaban a aquellas ondas casi perfectas, me asomé tímidamente por la pequeña ventanilla de la puerta. No se que hubiera sido mejor... Porque para mi sorpresa y conmoción, la dueña de aquella maravillosa voz no era sino Helena, la chica de los huesos. De tal sobresalto, se me escapó un estúpido, pero sonoro balbuceo que llamó la atención de unas tres aulas a la redonda. Para cuando alguno que otro de los pasmados integrantes de aquella pequeña aula se volvió, yo ya no estaba allí.

No tenía ni idea que ella también cantaba, a parte de tirar huesos por las salas de disección. 

Ahora estoy escribiendo en mitad de uno de los interesantisimos seminarios de Comunicación, una asignatura en la que un hombre de la edad de mi abuelo trata de hablar en inglés, en un tono de voz tan sumamente bajo que los pocos que tratan de seguirlo, se han comprado varios sonotones, para colocarlos en serie. Y aun asi no oyen ni la mitad. Parece que esté tomando apuntes como un condenado, y la gente me mira raro, completamente maravillados.

En cuanto al concierto,  ayer se pusieron en contacto conmigo un par de estudiantes de medicina que me preguntaban acerca de mis estudios de música, contándome algo de que necesitaban urgentemente un buen trompetista. Me pareció lo típico, la típica estrategia de que te sientas imprescindible para que caigas y te apuntes. Pero parece que no era así. Cuando fui a informarme a aquel edificio, me contaron que el trompeta solista que iba a tocar para el concierto se rompió el labio el otro día en un accidente, y que los demás trompetistas no se atrevían a tocar aquellos solos en tan poco tiempo. Además, este concierto benéfico está organizado por la misma universidad para recaudar fondos para la investigación en la enfermedad de Alzeimer. Uno de los grandes problemas es que es en sólo dos semanas, lo que significa que, siendo en el Palau, y viendo la seriedad que envuelve el asunto, es muy probable que estas dos últimas semanas estén plagadas de duros ensayos de varias horas de duración. Como en los viejos tiempos..

La verdad es que cualquier oportunidad de tocar como solista en el Palau no se puede desaprovechar; además, estamos ayudando a una causa tremendamente importante. Además, no quería decirlo... pero también está ella. Hoy me han dicho que el coro de la universidad también intervendrá en el concierto. Quizás si hay suerte hasta ensayemos juntos. Es una oportunidad perfecta para saciar mi curiosidad.

Hablando esta chica... últimamente no viene demasiado a clase, aunque no es que me fije demasiado, pero la verdad es que no la frecuenta. Además, cuando viene, en cuanto acaba la clase huye despavorida; quizá simplemente sea por alguna combianción de metro. Ya me estoy emparanoyando con tonterías absurdas de gente que ni siquiera conozco.. Aunque la verdad es que siento una especie de desasosiego insusual que me lleva a preguntarme demasiadas cosas. Tengo una necesidad imperante de conocerla más, pero después del resbalón de la sala de disecciones, las miradas misteriosas sin respuesta y demás... Quizá necesite una fecha, un motivo especial para forzarme a hablar con ella. Entablar una conversación y ver que sale. Muchas vecs sólo necesitamos eso, una fecha límite de entrega, un callejón sin salida, para obligarnos a actuar. 

Aunque, seguramente, al conocerla me de cuenta de que en realidad no es nada del otro mundo, y todo el misterio y encanto se evapore. Pero su voz.. su voz no es nada común. Demasiado perfecta para ser real, demasiado medida, pero a la vez natural. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario