Cuando he ido al centro de estudios musicales
universitarios a informarme sobre un concierto benéfico, me he topado con una
grata sorpresa: una dulce y aterciopelada voz se extendía por los pasillos,
interpretando un pequeño fragmento de "Los Miserables". No me pude resistir, e inmediatamente busqué a la dueña de
aquel portento de la naturaleza, práctica y técnica unidas en perfecta armonía.
Cuando conseguí seguir el sinuoso rastro de eco y reverberación con el que los
pasillos torturaban a aquellas ondas casi perfectas, me asomé tímidamente por
la pequeña ventanilla de la puerta. No se que hubiera sido mejor... Porque para
mi sorpresa y conmoción, la dueña de aquella maravillosa voz no era sino
Helena, la chica de los huesos. De tal sobresalto, se me escapó un estúpido,
pero sonoro balbuceo que llamó la atención de unas tres aulas a la redonda. Para
cuando alguno que otro de los pasmados integrantes de aquella pequeña aula se
volvió, yo ya no estaba allí.
No tenía ni idea que ella también cantaba, a
parte de tirar huesos por las salas de disección.
Ahora estoy escribiendo en mitad de uno de los
interesantisimos seminarios de Comunicación, una asignatura en la que un hombre
de la edad de mi abuelo trata de hablar en inglés, en un tono de voz tan
sumamente bajo que los pocos que tratan de seguirlo, se han comprado varios
sonotones, para colocarlos en serie. Y aun asi no oyen ni la mitad. Parece que
esté tomando apuntes como un condenado, y la gente me mira raro, completamente
maravillados.
En cuanto al concierto, ayer se pusieron
en contacto conmigo un par de estudiantes de medicina que me preguntaban acerca
de mis estudios de música, contándome algo de que necesitaban urgentemente un
buen trompetista. Me pareció lo típico, la típica estrategia de que
te sientas imprescindible para que caigas y te apuntes. Pero parece
que no era así. Cuando fui a informarme a aquel edificio, me contaron que el
trompeta solista que iba a tocar para el concierto se rompió el labio el otro
día en un accidente, y que los demás trompetistas no se atrevían a tocar aquellos
solos en tan poco tiempo. Además, este concierto benéfico está organizado por
la misma universidad para recaudar fondos para la investigación en la enfermedad de Alzeimer. Uno de los grandes problemas es que es en sólo dos semanas, lo que significa que,
siendo en el Palau, y viendo la seriedad que envuelve el asunto, es muy
probable que estas dos últimas semanas estén plagadas de duros ensayos de varias
horas de duración. Como en los viejos tiempos..
La verdad es que cualquier oportunidad de tocar
como solista en el Palau no se puede desaprovechar; además, estamos ayudando a
una causa tremendamente importante. Además, no quería decirlo... pero
también está ella. Hoy me han dicho que el coro de la universidad también
intervendrá en el concierto. Quizás si hay suerte hasta ensayemos juntos. Es una
oportunidad perfecta para saciar mi curiosidad.
Hablando esta chica... últimamente no viene
demasiado a clase, aunque no es que me fije demasiado, pero la verdad es que no
la frecuenta. Además, cuando viene, en
cuanto acaba la clase huye despavorida; quizá simplemente sea por alguna
combianción de metro. Ya me estoy emparanoyando con tonterías absurdas de gente
que ni siquiera conozco.. Aunque la verdad es que siento una especie de desasosiego insusual que me lleva a preguntarme demasiadas
cosas. Tengo una necesidad imperante de conocerla más, pero después
del resbalón de la sala de disecciones, las miradas misteriosas sin respuesta y
demás... Quizá necesite una fecha, un motivo
especial para forzarme a hablar con ella. Entablar una conversación y ver que
sale. Muchas vecs sólo necesitamos eso, una fecha límite de entrega, un
callejón sin salida, para obligarnos a actuar.
Aunque, seguramente, al
conocerla me de cuenta de que en realidad no es nada del otro mundo, y todo el misterio y encanto se
evapore. Pero su voz.. su voz no es nada común. Demasiado perfecta para ser real, demasiado medida, pero a la vez natural.
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