Se que Valencia es una ciudad acogedora, viví allí de pequeña. Su playa mediterránea, su ambiente nocturno, y su gente que habla de la paella. Tendré que empezar sola en otra ciudad, en otro país, y me da algo de miedo. Ahora todos mis amigos estárán lejos. Los pocos y buenos que conseguí hacer en Harrow college. Allí las cosas eran muy distintas a las que me encontraré. Estaba en una cápsula, microcosmos que me hizo fuerte a pesar de que los de fuera dijeran que era un ambiente sobreprotector y de abundancia insana. En resumen, “posh and preppy”. Para mí fue mi hogar durante mucho tiempo, a veces más inestable que otras, pero fue mi colegio. Me han dicho que la gente en la universidad será distinta, más normal y menos discriminatoria con las diferencias. Me han dicho que los raros son los de Harrow college y que me daré cuenta en cuanto salga de que la gente de fuera me acogerá. A veces, o más bien siempre, el exceso de bienes embrutece y deja ciego, saciado, sin capacidad de agradecer lo bueno del día a día.
Dos vidas, un mismo recipiente…cruces en escaleras, miradas secretas… Sus caras mienten, los diarios no. Muros de tensiones, habitaciones de terciopelo, pasadizos inesperados, torres de mentiras, puertas de piedra, grandiosas fachadas… en definitiva: Blasco Ibáñez 15
5 de Septiembre- Helena
Se que Valencia es una ciudad acogedora, viví allí de pequeña. Su playa mediterránea, su ambiente nocturno, y su gente que habla de la paella. Tendré que empezar sola en otra ciudad, en otro país, y me da algo de miedo. Ahora todos mis amigos estárán lejos. Los pocos y buenos que conseguí hacer en Harrow college. Allí las cosas eran muy distintas a las que me encontraré. Estaba en una cápsula, microcosmos que me hizo fuerte a pesar de que los de fuera dijeran que era un ambiente sobreprotector y de abundancia insana. En resumen, “posh and preppy”. Para mí fue mi hogar durante mucho tiempo, a veces más inestable que otras, pero fue mi colegio. Me han dicho que la gente en la universidad será distinta, más normal y menos discriminatoria con las diferencias. Me han dicho que los raros son los de Harrow college y que me daré cuenta en cuanto salga de que la gente de fuera me acogerá. A veces, o más bien siempre, el exceso de bienes embrutece y deja ciego, saciado, sin capacidad de agradecer lo bueno del día a día.
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